El ser humano ha conocido tiempos más sombríos;
tan bobos, posiblemente no.
Luis Goytisolo, “Frustración y narcisismo”, El
País.
La anterior cita puede ser la llave de Sol del más reciente libro del mismo
Luis Goytisolo: Chispas (Anagrama, 2019). El menor de los tres hermanos Goytisolo
es quizá también el más camaleónico. Desde su inicio en la literatura con un
tono social, pasando por la fábula y culminando en la ambiciosa y compleja
tetralogía Antagonía, Luis ha demostrado ser un autor inquieto y
sumamente reflexivo.
Sus más recientes desasosiegos, los pensamientos y reflexiones que han
ocupado más recientemente su cabeza parecen estar vertidos en este breve tomo
de relatos aún más breves.
Tal pareciera que estamos escroleando en nuestro celular,
asomándonos a las vidas de nuestros conocidos por encima de sus más recientes
publicaciones en las redes sociales. Pequeñas muestras de realidades insulsas,
vacías, frívolas… bobas, en palabras de nuestro autor.
Se trata de cuentos en gestación, ideas, diálogos, escenas, viñetas que nos
colocan eficazmente en algún tono de esta gama que es la realidad de las redes
sociales, los teléfonos inteligentes y no pocas pretensiones absurdas de los
burdos personajes que somos todos en estos tiempos.
Caricatura de todos y para todos, Chispas incluye un vasto catálogo
de divertidas y agudas reflexiones que o nos harán zumbar los oídos o nos
recordarán alguna de las cosas que odiamos de este mundo.
El libro comienza con una moderna adaptación de La cantante calva de
Ionesco (obra dramática perteneciente al denominado teatro del abusrdo), en la…
llamémosle viñeta.. con título: “Un paseo por el prado”, Goytisolo pinta esta
escena:
–Usted
perdone, pero ¿verdad que en otra ocasión estuvimos como intentando aclarar de
qué nos conocíamos, si es que nos conocíamos de algo?
–Mire,
lo mismo le iba a preguntar yo si no me hubiera distraído atendiendo un mensaje
del dichoso móvil. Lo recuerdo perfectamente. Y llegamos a la conclusión de
que, por raro que nos pareciera, conocernos, no nos conocíamos de nada.
–Seguramente
es una cuestión de afinidad, de sentirnos próximos o parecidos el uno al otro.
–Y, o
mucho me equivoco, o acertamos los dos. Me refiero a la similitud del carácter,
al modo de entender la vida, a las costumbres y todo eso.
–Exacto.
Lo que es para nosotros el día a día.
Dos extraños en un tren a los que une el absurdo de sus realidades,
sazonadas con la intermitente interrupción del celular.
De ahí podemos pasar, por ejemplo, a una original e inesperada forma de
conocer a alguien al salir de un transporte público:
–¡Esta
tía se ha tirado un pedo! –gritó apuntando con el índice a una joven esbelta,
de rasgos impecables y paso decidido.
Los paseantes
más próximos se volvieron a mirar mientras la joven seguía su camino sin darse
por enterada. Él la siguió adaptándose a su ritmo sin dejar de señalarla. «¡Se
ha tirado un pedo!», repetía.
Hasta
que, bruscamente, la joven se detuvo y le plantó cara.
–¡Pero
qué dices!
–¡Que
te has tirado un pedo!
–¿Yo?
–¡Sí,
tú! Lo he oído y lo he olido.
–¡Estás
loco! –dijo ella mientras daba media vuelta y proseguía su camino con paso
doblemente enérgico.
Él la
siguió al mismo ritmo sin dejar de gritar: «¡Se ha tirado un pedo, se ha tirado
un pedo!»
Hasta
que ella se detuvo plantándole cara.
–¿Y si
me lo hubiera tirado qué? ¿A ti qué te importa? ¿Tú no te tiras pedos?
Goytisolo nos arrastra hacia el
torbellino de sus reflexiones. Nos pone de cara ante la dificultad de
establecer ningún tipo de diálogo que no esté inundado de prejuicios, teorías,
ideologías o encpritado con censuras.
Y así, de las relaciones humanas pasamos
a las preocupaciones políticas, en este caso la disputa entre Catalunya y
España vista a través de la ventanilla de una oficina burocrática:
–¿Nacionalidad?
–Española,
qué remedio. Porque supongo que no se admite poner catalana.
–No,
claro.
–¿Claro?
Pues es una injusticia que me pone enfermo.
–¿Se
encuentra usted mal?
–¡Pues
sí! Me entra una sensación como de ahogo, de que me falta el aire...
–¿Quiere
que llame a un médico? –No, no es eso. Es por la injusticia de no poder poner
lo que soy... Como para echarse a llorar. ¡Un pueblo cuyos orígenes se remontan
a la noche de los tiempos...! ¡A la prehistoria! […]
36 viñetas, cuadros, escenas,
microrelatos que de todo lo anterior tienen cada uno de ellos. Un estudio
juguetón pero detallado de estos tiempos absurdos, bobos, idiotizados que
también tienen su encanto.
–Cosas
de la moda.
–Evidente.
Lo más llamativo es el triunfo arrollador de la barba y los pelos hirsutos.
Barbas de todo tipo. Desde la de ayatolá o de patriarca, teñida de rojo si hace
falta, hasta una cara simplemente como mal afeitada.
–Les
parecerá una murga eso de afeitarse a diario y de ir a la peluquería cada
cuatro o cinco semanas.
–Pues
bien que irán a la peluquería a que les hagan esos cortes de pelo tan
extravagantes.
Chispas
Luis Goytisolo
Anagrama
2019




Comentarios
Publicar un comentario