Francia leyendo a México. Entrevista con Enrique Serna



Uno de los escritores mejores narradores mexicanos de los últimos tiempos, Enrique Serna, platica con az, con motivo de su participación el Salón de Libro de París 2009, que permitirá la convivencia del público galo con los autores nacionales, en el marco de la Feria del Libro de París 2009.
 
Serna, novelista de altos vuelos, cronista y ensayista nos comparte sus reflexiones sobre la literatura mexicana con respecto a este gran evento y la participación inédita de varios escritores nacionales.

     
Gil del Valle (gdv): ¿Qué representan para México este tipo de ferias en el extranjero? Dado que en nuestro país hay un muy bajo nivel de lectura y en donde los esfuerzos para acercar a los lectores al mercado editorial son ineficaces.
 
Enrique Serna Rodríguez (esr): El Salón del Libro y la Feria de París 2009 son una ventana muy importante para permitir que la nueva literatura mexicana se conozca en el extranjero, en especial desde París que es un foco de irradiación hacia todo el mundo. Es uno de los centros más cosmopolitas en donde mucha gente acude para saber lo que está pasando en otros países y en diferentes disciplinas. Por ejemplo, en el cine: podemos ver películas africanas o asiáticas que no se pueden ver en ninguna otra parte. Lo mismo pasa con la literatura. Las editoriales francesas tienen una política de gran apertura, una mucho mayor a la que tienen las editoriales en Estados Unidos.
Para todos los escritores que vamos a este Salón es un escaparate muy importante, entre otras cosas, porque que la mercadotecnia editorial española en lugar de ser un auxiliar para que la literatura Latinoamericana se conozca mejor en el mundo, en los últimos años ha sido un obstáculo para que esto suceda. De modo que este tipo de eventos nos ayudan a brincarnos este obstáculo.


gdv: Las editoriales francesas publicarán 37 novedades de literatura mexicana. Una cifra inédita. ¿Qué aportan estos trabajos a un público que tiene presentes a pocos referentes de nuestra literatura?
esr: Obviamente va a tener una función informativa: dar a conocer a muchos autores. Existen algunos que no han publicado en ese idioma, otros que hemos publicado unos cuantos libros, pero dentro de un público minoritario. Entonces es indicador de que hay curiosidad, por su puesto, hacia la literatura mexicana, hay un público que está interesado en saber esto y lo interesante es que se pueda producir este encuentro, que se puedan generar más vínculos culturales entre los dos países.

gdv
: Este número de ediciones, ¿son motivo para pensar en renacimiento de la literatura nacional?
esr: No creo que se pueda pensar en un renacimiento, ya que nunca ha muerto. Ha estado siempre muy presento y con una riqueza y una variedad muy grande. Sin embargo, sería sido deseable que estuvieran representados más poetas, más ensayistas y más dramaturgos. Es un encuentro casi exclusivamente de narradores, porque las que convocan, las que invitan, son las editoriales francesas y los autores que más hemos publicado con ellas somos los narradores. Esto, creo que es un poco injusto puesto que lo mejor de la producción en México, a mi parecer, fue la poesía, no tanto la narrativa. No creo que se haga un balance de la literatura mexicana al cargarse hacia un solo género.


gdv: Hace algún tiempo me encontré con un ensayo en el que usted hablaba de Leduc (“Renato Leduc: el pase del desdén”, Letra Libres, mayo, 2001) como la figura de nuestro humor mexicano, un artista sumamente nacional que tenía entrada a muchísimo público, que se pasaba de mano en mano y se podía recitar en cualquier circunstancia y de diferentes núcleos económicos. ¿Qué hace falta para que el escritor vuelva a identificarse con el público general?
esr: Hace falta aspirar a hacer una literatura enriquecedora, pero que al mismo tiempo llegue al lector común. Lo cual no significa, por lo menos en mi caso o desde mi punto de vista, abaratar la literatura o caer en complacencias para llegar a un público masivo.
En la historia de la literatura universal hay grandes ejemplos de una literatura popular como el teatro isabelino, del Siglo de Oro, la obra de Cervantes, más cerca el Boom Latinoamericano que han tenido millones de espectadores, o millones de lectores, y que, sin embargo, resultaron ser obras maestras de la literatura.
Yo creo que eso es algo a lo que hay que seguir aspirando. Pero, por otro lado, yo creo que también que las políticas públicas que buscan levantar el nivel educativo de la población, pues, sin duda alguna hay mucho por hacer.


gdv: Veo ciertos nexos entre su literatura y la del siglo xix, una suerte de realismo que apunta hacia los vicios de la sociedad y muestra sus consecuencias, además de su labor como cronista muy cercana al costumbrismo. ¿Esta relación es casual?
esr: No creo que lo sea, obviamente yo admiro mucho la literatura del siglo xix.  No creo ser un escritor absolutamente decimonónico porque dentro de mi obra narrativa se reflejan muchas influencias, por ejemplo, del lenguaje cinematográfico, del monólogo interior, de muchas técnicas que no existían en el siglo xix. Pero no me importaría que me compararan con esos escritores porque creo que es la gran época de la novela y no creo que la innovación por sí misma sea un mérito con valor.


gdv: Y en este sentido, ¿cree en la acción profiláctica de la literatura, o la ve como un medio artístico que se justifica en sí mismo?
 esr: No, yo creo que la literatura sí cumple un papel importante que es el que es la función de transformar a los borregos en individuos. Es decir, la literatura no hace mejores seres humanos y sólo muy a largo plazo puede ir cambiando a las sociedades, pero sí puede lograr que muchos individuos tengan un criterio más amplio desde el momento en que la literatura es una ventana para hablar con los muertos, para hablar con las mentes más brillantes de otras nacionalidades y eso, pues tiene que tener un efecto saludable sobre la inteligencia de cualquier lector.


gdv: Hay una gran competencia para la literatura y un obstáculo a la vez. Que son los medios de comunicación masivos. Usted hace uso de esta cultura del espectáculo y de lo que podemos ver en la televisión y lo lleva hacia la literatura. ¿Cómo maneja estos temas en la literatura que propone?
esr: Bueno, yo he sido libretista de telenovelas. Y para lograr esto hay que estar en un medio que tiene muchas limitaciones de mercadotecnia. Es decir, el propósito es hacer un producto artesanal decoroso, lo cual es muy importante para elevar el nivel del gusto del auditorio, que realmente no creo que sea algo que se propongan muchos escritores ni productores de telenovelas.
Ahora, en cuanto a que ese lenguaje lo veo trasladado a mi literatura. Realmente, sí porque es una buena escuela, por ejemplo, para el manejo del suspenso, para la elaboración de intrigas complejas, etcétera. Yo creo que eso es algo que puede enriquecer a la literatura. No hay una separación tan tajante entre la cultura popular, la de masas y la alta cultura.

gdv
: Nuestra revista tiene por tema la educación, en su sentido institucional ¿Cuál su opinión de este complejo tema en nuestro país?
esr: Bueno, concretándome al ámbito de la lectura, creo que la única manera de lograr que los niños lean es que sus padres lean en casa, porque es un hábito que se contrae por imitación.
La mejor manera de inducirlos a esa lectura es justamente que vean ese ejemplo para eliminar los programas de educación secundaria que imponen la lectura como una obligación y, a veces, hasta como un castigo.
La lectura sólo puede ser enseñada como un placer o un divertimento y creo que ese es el único camino para evitar que sigan existiendo generaciones enteras que estén alejadas de los libros. Seguramente va a llevar tiempo.
Publicado originalmente en AZ, revista de educación y cultura, abril, 2009.

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